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Montessori British School

Vacunemos a los adolescentes contra el suicidio educándolos desde niños

    Hablamos con Claudia Díaz, Directora del colegio Montessori British School, un colegio de vanguardia en excelencia académica, que se destaca por el programa de felicidad que se imparte en sus aulas y que se extiende a toda Colombia a través del blog. www.mind.driver.com

    Biblioteca dentro del Montessori British School, un lugar mágico para aprender.

    Claudia, ¿por qué cree que este fenómeno viene en crecimiento en los jóvenes de estrato alto?

    Este «fenómeno se ha incrementado en los adolescentes debido a la forma como nuestra generación está criando a sus hijos. Los padres de hoy tienen el deseo de que “sus hijos no sufran lo que ellos sufrieron” y se desbordan dándoles todo tipo de cosas para que no les falte nada. Y en esa carrera se les ha olvidado algo supremamente importante: diferenciar la felicidad del placer. El placer es sentirnos bien momentáneamente, gozar de algo por un momento; un ejemplo, sería comernos un helado, y el placer dura lo que dura el helado. La felicidad es algo totalmente diferente y no tiene nada que ver con el placer; por el contrario, tiene que ver con el esfuerzo. La felicidad es sostenible y duradera , y en este mismo ejemplo la felicidad sería no comerse el helado y estar feliz con el cuerpo que tenemos.»


    ¿Qué tipo de niños están vacunados contra el suicidio?

    Están vacunados los niños que están felices, y no desbordados de placer. La felicidad está en los niños que estudian, que se dejan retar, cuyas neuronas y cerebros están en constante crecimiento. Los estudiantes del Montessori British School son niños y adolescentes seguros de sus habilidades, que saben que pueden conquistar el mundo ganando múltiples concursos y viajando becados todos los años a representar a Colombia. A nuestros estudiantes les va muy bien en las pruebas estandarizadas nacionales e internacionales, como Cambridge, YCT, DELF, ICE, etc…, pero lo más importante es su desarrollo holístico en todas las áreas —incluyendo la música, la danza, el arte y un programa contundente basado en la felicidad—. Nuestros estudiantes saben qué es la felicidad y saben que está en ellos, muy por el contrario de los estudiantes que están entregados al ocio en colegios de poca exigencia académica, disfrutando a toda hora de los placeres del chat y de las redes sociales que adormecen sus cerebros.

    ¿Qué deben entender los padres para prevenir el suicidio?

    Los padres deben entender la diferencia entre placer y felicidad, y tener un equilibrio que evite desbordar en el placer. Lamentablemente, en muchos casos los estudiantes disfrutan chateando toda la tarde, hablando por las redes sociales y haciendo poco o nada. Los padres se olvidan de la exigencia, y encuentran en varios colegios de Colombia la respuesta que buscan. Entonces todo se convierte en placer, tanto para los estudiantes como para los padres, porque los unos descansan de estudiar y los otros de que el colegio los esté llamando para avisarles sobre el bajo rendimiento de sus hijos. Pasa el tiempo, y después quieren recoger la cosecha de lo que no se sembró. Luego viene el traumatismo de no entrar a la universidad o si logran entrar por algún azar del destino; se dan cuenta de que mientras los demás pueden «alzar las pesas» de lo que significa estudiar, ellos ya no porque perdieron el músculo mental. Estos estudiantes se dedican a escoger carreras que sean fáciles, en vez de perseguir sus sueños y pasiones; se frustran con todo, no saben salir de los problemas o levantarse y no saben lo que es el esfuerzo. Por eso, lamentablemente algunos caen en el suicidio, para solucionar sus problemas.

    ¿Qué deben hacer los padres?

    Nunca irse por el camino fácil. Enseñarles a sus hijos que la felicidad está en el esfuerzo, y hacerles comprender que a través de este podemos alcanzar todas nuestras metas. Tampoco rendirse, especialmente cuando los estudiantes se convierten en adolescentes y su interés se desvía del estudio: entonces hay que seguir exigiendo, no esperar a que los resultados de notas lleguen y acompañar los procesos exigiéndoles diariamente, creando nuevas rutinas y estrategias y teniendo la firme convicción de que los hijos pronto van a encarrilarse nuevamente.

    ¿Qué hacen específicamente en el Montessori British School, fuera de ser un colegio con una alta excelencia académica?

    Tenemos un programa de felicidad. Según este, les enseñamos a nuestros niños y jóvenes que la felicidad no nos encuentra, sino que la encontramos nosotros mismos. Es un programa extenso que nace desde el área de Inteligencia Emocional, pero que incluye un currículo que se extiende a todas las materias. Ellos aprenden que lo que piensan, lo que sienten y lo que hacen debe ir en la misma dirección; aprenden a cuidar su cuerpo, dándole el alimento mental y físico para nutrirlo y armonizarlo. Impartimos una educación que desborda lo académico para centrarse en el ser.

    La educación entonces juega un papel importantísimo en este tema, ¿no es así?

    Así es. Para mí, es el alimento mental de mis estudiantes. De la preparación y de lo que coman cada día dependerá su futuro.

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